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Edificio
de viviendas con almacén y tienda encargado por Simón
Fernández y Mariano Andrés, vinculados al comercio textil
y amigos de Eusebi Güell. Éste les aconsejó a Gaudí,
que tuvo listo el edificio en poco menos de un año.
Gaudí construyó la casa a cuatro vientos, con planta
casi rectangular y con un aspecto de inspiración medieval
muy próximo al de su vecino Palacio Episcopal de Astorga.
En la casa de Botines pugnó por superar los estilos
históricos, con la voluntad de presentar un concepto
moderno de la arquitectura y de aunar los aspectos utilitarios,
los constructivos y los artísticos.
La
Casa de Botines dispone de siete niveles (semisótano,
plantas baja y primera, dos pisos y desván) destinados
a almacén, tienda, vivienda de los propietarios y pisos
de alquiler. En su exterior destaca la piedra gris originaria
de la zona dispuesta en sillares irregulares e hileras
discontinuas. En las esquinas, cuatro torres circulares
desempeñan la función de facilitar el giro visual a
las fachadas y permitir el acceso de la luz. Del exterior
cabe destacar la única escultura de la casa, emplazada
sobre la puerta principal, obra de Antoni Cantó y de
Llorenç Matamala, que representa a San Jorge luchando
contra el dragón. Cierra la puerta una imponente reja
de hierro presidida por un león, animal que evoca el
nombre de la ciudad.
La
estructura de los pisos se apoya en muros de carga,
mientras que en el sótano hay unos pilares de hierro,
con los que Gaudí consiguió una estructura libre de
muros y óptima para las transacciones comerciales. El
edificio fue adquirido en 1931 por la Caja de Ahorros
y Monte de Piedad de León, y luego pasó a Caja España,
que entre 1994 y 1996 lo restauró e instaló en él su
sede social.
Bien
de Interés Cultural desde 1969. Parte integrante del
Camino de Santiago desde 1999.
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