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La
Torre de Bellesguard es una vivienda unifamiliar aislada,
construida en el
barrio de Sant Gervasi, al norte de Barcelona. Fue encargada
por Maria Sagués
y Gaudí la proyectó a cuatro vientos, con un marcado
volumen cúbico y una
esbelta torre angular. La casa toma el nombre de Bellesguard,
porque se levanta
sobre las ruinas de una antigua residencia homónima
de los monarcas catalanes.
Está
estructurada en cinco niveles (semisótano, plantas baja
y primera, y dos desvanes, el segundo en calidad de
mansarda) y en su interior, de gran riqueza ambiental,
se aplican originales soluciones constructivas y estructurales.
Destaca así la caja de la escalera, iluminada por un
vitral de intensos colores que sobresale hacia el exterior
y la cubierta, estructuralmente resuelta con los dos
niveles de los desvanes, el de apoyo y el de coronación.
Aunque
el edificio está hecho de ladrillo, Gaudí recubrió su
exterior con piedra de pizarra del lugar, manteniendo
así un diálogo con la naturaleza del entorno. Este recurso
refuerza el aspecto medieval que es acentuado por la
forma de las ventanas, algunos ajímeces, muy alargados
y con arcos de un gótico particular. Por otra parte,
la torre que corona la casa acaba con una afilada aguja,
revestida con cerámica vidriada con los colores de la
bandera catalana que recuerdan, a pesar del paso del
tiempo, los nobles orígenes de la propiedad.
Mientras
construía la casa, Gaudí desvió un antiguo camino que
pasaba por la propiedad. De la modificación del trazado,
efectuado entre 1903 y 1905, resultó un medio viaducto
de ladrillos y piedras, conocido como porches de Bellesguard,
parcialmente visible desde la calle.
Edificio
declarado Bien Cultural de Interés Nacional desde 1969.
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