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Establecimiento
escolar (convento, colegio e internado) promovido por
la Compañía religiosa de Santa Teresa
y construido al norte de la ciudad. Las obras fueron
empezadas a finales de 1888 por un arquitecto cuyo nombre
se desconoce, pasando poco después a Gaudí,
cuando el edificio estaba construido a la altura del
segundo piso. A pesar de que este factor le impuso la
planta, de forma rectangular y muy alargada, Gaudí
fue capaz de acabar la obra en poco menos de un año,
previa modificación sustancial del antiguo proyecto.
El
edificio resultante contó con cuatro niveles
(planta baja y tres pisos) concebidos como tres crujías
longitudinales, cuya central destinó a lucerna.
Así, Gaudí conseguía la entrada
de luz, desde el último piso hasta la planta
baja, iluminando todas las dependencias.
Tanto
en el exterior como en el interior utilizó el
arco parabólico, que destaca en los pasillos
que soportan los patios de luces y que configuran unos
espacios de magnífica resolución arquitectónica,
estética y lumínica. Los principales materiales
utilizados son la piedra y el ladrillo macizo, de bajo
coste y muy sobrios, que contrastan con elaborados trabajos
de forja y cerámica.
Aunque
el Colegio de las Teresianas sigue funcionando como
centro docente, parte del jardín que lo rodeaba
desapareció durante la construcción del
Cinturón de Ronda de Barcelona. Se trataba de
un amplio jardín proyectado por Gaudí
según su particular manera naturalista de concebir
los espacios, y en el que se plantaron palmeras y pinos
que rodeó con caminos y bancos de piedra.
Bien
Cultural de Interés Nacional desde 1969.
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