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Por
encargo de Eusebi Güell, Gaudí construyó
dos pabellones de acceso a la finca que el industrial
tenía en Les Corts, al norte de la ciudad. Se
trata de dos construcciones auxiliares, una destinada
a caballerizas y picadero de caballos, y la otra a portería
y vivienda del conserje. En medio colocó una
espectacular puerta de hierro forjado, fabricada en
1885 en el taller de cerrajería Vallet i Piqué
de Barcelona, que representa un dragón, perpetuo
guardián de la propiedad.
Gaudí
resolvió la estructura de los pabellones a partir
de bóvedas y de arcos parabólicos, utilizando
el ladrillo macizo como material básico de construcción
y aplicando, en algunas partes y por primera vez, el
trencadís cerámico, el práctico
sistema de recubrimiento exterior hecho a partir de
baldosas rotas que se adaptan a las superficies curvas.
Los
dos pabellones evocan la estética exótica
presente en otros edificios contemporáneos del
arquitecto, así como el predominio de la línea
recta respecto a la curva. En 1956 la Universitat de
Barcelona adquirió los pabellones y el jardín
que los rodea. Desde 1977, estos acogen la Reial Càtedra
Gaudí, adscrita a la Universitat Politècnica
de Catalunya y dedicada a estudiar y documentar la obra
del arquitecto.
Bien
Cultural de Interés Nacional desde 1969.
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