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Reforma
y modernización de un edificio comercial y de
viviendas entre medianeras, para el industrial del textil
Josep Batlló y situado en la vía más
cosmopolita de la ciudad. Junto con la Casa Amatller
(Josep Puig i Cadafalch, 1899-1900) y la Casa Lleó
Morera (Lluís Domènech i Montaner, 1903-1905)
configura la manzana de la discordia, designada
así porque la misma isla de casas acoge tres
soluciones artísticas coetáneas y de diferente
resolución estética.
Para
la Casa Batlló, Gaudí derribó toda
la fachada principal del antiguo edificio y construyó
una nueva, con formas fluidas, ondulaciones sinuosas
y una elaborada piel en trencadís vítreo
que brilla con distinta intensidad según la incidencia
del sol. El inmueble consta de siete niveles (sótano,
planta baja y primera, cuatro pisos y desvanes). En
el primero, destinado a la vivienda de los propietarios,
hizo sobresalir una tribuna de grandes dimensiones,
con formas óseas y naturalistas muy expresivas,
que incluye un ventanal en guillotina con un ingenioso
sistema que permite la apertura en su totalidad.
El
arquitecto también amplió los patios interiores
del antiguo edificio con el objeto de facilitar el paso
del aire y la luz, que se filtra por una gran claraboya
central iluminando los interiores hasta la planta baja.
También reformó la fachada posterior,
pensó en una nueva distribución de los
pisos y construyó una nueva cubierta con arcos
parabólicos que recubrió con escamas cerámicas
de gran formato y distintos colores, acabada con una
cruz de cuatro brazos.
Gaudí
dedicó una especial atención a la vivienda
de los Batlló: inventó ingenios para la
correcta iluminación y ventilación de
los espacios, construyó los conocidos techos
y paredes sin solución de continuidad, y diseñó
el mobiliario, desde puertas a mesas, sillas, butacas
e, incluso, la capilla privada de la casa.
Para
desarrollar este proyecto, contó con la colaboración
de los arquitectos Domènec Sugrañes, Josep
Canaleta, Josep Maria Jujol y Joan Rubió, los
escultores Llorenç y Joan Matamala, Josep Llimona
y Carles Mani, el taller de forja Badia y el de ebanistería
Casas y Bardés, el del vidriero Pelegrí
y los productos cerámicos de la fábrica
La Roqueta de Mallorca y de Hijo de Jaime Pujol y Bausis
de Esplugues de Llobregat, entre otros.
La
Casa Batlló ha sido restaurada en diversas ocasiones
y, aunque en la actualidad sigue siendo un inmueble
particular, algunas partes pueden ser alquiladas para
actos privados.
Bien
Cultural de Interés Nacional desde 1969.
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