Vivienda
unifamiliar encargada por Eusebi Güell y construida
en el centro histórico de Barcelona, pensada como
una ampliación de otra propiedad que tenía
en La Rambla y con la que llegó a conectar.
Gaudí ejecutó el proyecto con gran meticulosidad
y se acompañó de los mejores artesanos de
la época para la que sería una de las residencias
más lujosas de la ciudad. Así, el nuevo
palacio sirvió de hogar, acogió las suntuosas
fiestas privadas de los Güell y se convirtió
en el símbolo del poder económico y de la
sensibilidad por el arte de aquella familia de industriales.
A pesar de que la construcción estaba casi lista
en 1888, cuando la ciudad celebró la Exposición
Universal, la primera que tenía lugar en España,
la magnífica decoración y los acabados de
los detalles retardaron su conclusión hasta 1890.
El
edificio consta de seis niveles resueltos de distinto
modo (sótano, planta baja, entresuelo y tres
pisos). Debe destacarse su concepción arquitectónica,
concebida a partir de una sala central, muy luminosa,
de más de 80 m2 y 17 m de altura, en torno a
la que están dispuestas las dependencias. El
espacio queda cerrado por una cúpula donde múltiples
orificios producen un interesante efecto luminoso. También
son remarcables diversos elementos funcionales, como
las chimeneas del terrado, y el cuidadoso trabajo de
los materiales, como las puertas de entrada de hierro
forjado que incorporan, en su parte superior, las iniciales
del propietario.
Gaudí
recibió la ayuda de muchos colaboradores, como
los arquitectos Francesc Berenguer y Camil Oliveras,
el cerrajero Joan Oñós, los forjadores
Salvador Gabarró y el Taller Badia, los ebanistas
Eudald Puntí y Francesc Vidal, los ceramistas
de la fábrica Hijo de Jaime Pujol y Bausis, así
como de los pintores Alexandre de Riquer y Aleix Clapés.
Gaudí
también se encargó de diseñar muebles,
luces y vitrales, que hizo fabricar con los mejores
materiales, desde delicados mármoles a maderas
de primera calidad, cerámicas y cristales multicolores.
Con ellos creó ambientes evocadores del estilo
gótico y musulmán según su personal
interpretación, y al mismo tiempo utilizó
abundantemente el arco parabólico, una forma
geométrica que constantemente aparece en toda
su obra posterior.
Cuando
en 1910 Eusebi Güell abandonó el edificio
y se trasladó a vivir al Park Güell, el
edificio pasó a ser ocupado por su hija Mercè,
que en 1945 lo vendió a la Diputació de
Barcelona y ésta instaló el Museo de Arte
Escénico.
Restaurado entre 1983 y 1997, está ahora abierto
a la visita pública.
Bien
Cultural de Interés Nacional desde 1969.
Bien Cultural del Patrimonio Mundial por la UNESCO desde
1984.
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