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Monumento
encargado por la Lliga Espiritual de la Mare de Déu
de Montserrat consistente en el Primer Misterio de Gloria
del Rosario Monumental que se pensaba construir cerca
del santuario de Montserrat. El encargo era muy significativo,
tanto por su marcado carácter religioso como simbólico,
ya que tenía que representar la resurrección de Jesucristo,
la cual, por analogía, también simbolizaba la resurrección
de Cataluña. Gaudí concibió el monumento incorporando
en su proyecto el paisaje natural, como estaba haciendo
en la iglesia de la Colonia Güell y en el Parc Güell.
Empezó las obras en 1903, con el allanamiento del terreno
y la perforación de la roca, donde excavó un Santo Sepulcro
y ubicó el escudo de Cataluña y una de las cuatro imágenes
que finalmente escenificaron el conjunto. Esta, que
representaba a Jesús resucitado, era obra del escultor
Josep Llimona y fue fundida en bronce y dorada al fuego
en la fundición Barberí de Olot. La disposición escogida
por Gaudí, expresamente orientada hacia levante, conseguía
que los primeros rayos de sol al amanecer iluminaran
la imagen, que a su vez, irradiaba reflejos de oro según
un efecto simbólico intencionado. A causa de la escasez
de recursos, la obra se demoró considerablemente y quedó
paralizada en 1907. Posteriormente, se acabó según una
adaptación simplificada del arquitecto Jeroni Martorell.
El conjunto se inauguró en 1916.
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