Nacido en 1852 en Reus (Camp de Tarragona), hijo de un calderero de Riudoms, desde la infancia Gaudí fue un atento observador de la naturaleza, de la que le atraían las formas, los colores y la geometría. En 1868 decidió estudiar arquitectura en Barcelona, en una escuela dominada por las corrientes neoclásicas y románticas.

Así, su primera producción arquitectónica osciló entre una reinterpretación de los cánones históricos con influencia oriental y la recuperación de elementos medievales. Siendo muy joven le llegaron los primeros encargos procedentes del mundo eclesiástico y la burguesía, que siempre serían sus principales clientes.

Entre estos hay que destacar la Asociación de Devotos de San José, que le encargó el templo expiatorio de la Sagrada Família (la catedral de la Barcelona moderna), y el industrial Eusebi Güell, su mejor cliente y principal protector, que le confió la construcción de un palacio, la iglesia para una colonia industrial, unos pabellones para su residencia de veraneo y una ciudad-jardín.

Después de morir en 1926, Gaudí y su obra entraron en un periodo de ostracismo, hasta que las corrientes vanguardistas y el movimiento internacional le recuperaron, presentándole como un ejemplo de modernización y renovación de la arquitectura del siglo XX.